25 octubre, 2017

El vegetarianismo se relaciona con la depresión

image_pdfimage_print

Los hombres vegetarianos tienen más riesgo de depresión que sus contrapartes que comen carne, señala una nueva investigación.[1]

Un estudio de National Institutes of Health (NIH) de más de 9.600 hombres demostró que los que informaban ser vegetarianos o veganos tenían puntuaciones significativamente más altas en una escala de medición de la depresión, que los que no eran vegetarianos.

Además, un número significativamente mayor del grupo vegetariano/vegano tuvo una puntuación de > 10 en la escala, lo que significa depresión leve a moderada.

“Las deficiencias nutricionales (por ejemplo, de cobalamina o hierro) son una posible explicación de estos hallazgos”, señalan los investigadores.

El autor principal, el Dr. Cap. Joseph R. Hibbeln, jefe operativo de la Sección de Neurociencias Nutricionales, Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), de los National Institutes of Health, añadió que dado que la carne roja es rica en vitamina B12, este nutriente puede desempeñar un papel en los resultados.

Dr. Cap. Joseph R. Hibbeln

“Si alguien opta por ser vegetariano o elige comer menos carne, debería seguir las recomendaciones de las guías para asegurarse de que tenga un buen aporte de vitamina B12”, dijo el Dr. Hibbeln a Medscape Noticias Médicas.

Los hallazgos fueron publicados en el número actual de Journal of Affective Disorders.

Consecuencias adversas

Aunque las dietas vegetarianas se han vinculado a varios beneficios para la salud, es poco lo que se sabe sobre el beneficio o el riesgo para la salud mental, señalan los investigadores.

“Las dietas vegetarianas se han relacionado con disminución de los riesgos de muerte por causas cardiovasculares, obesidad y diabetes, lo que ha planteado interrogantes en relación a si los posibles beneficios se extienden a la salud mental o, en contraste, si la disminución de la ingesta de nutrientes que son abundantes en los alimentos excluidos producen consecuencias adversas para el bienestar mental”, escriben en su artículo.

Investigaciones previas ha demostrado que las bajas concentraciones de vitamina B12 y ácido fólico se relacionan con un aumento en el riesgo de depresión, y “un metanálisis indica que la intervención mediante vitamina B12 puede evitar síntomas depresivos en poblaciones especializadas”, informan los investigadores. Sin embargo, se necesitan estudios mejor diseñados para resolver estas cuestiones.

En el estudio ALSPAC (Avon Longitudinal Study of Parents and Children – Estudio Longitudinal Avon de Padres e Hijos) basado en una población, se reclutó a 14.541 mujeres embarazadas que vivían en el Reino Unido y cuyas fechas probables de parto eran entre abril de 1991 y diciembre de 1992.

 Las mujeres y 9.845 de sus parejas llenaron cuestionarios; 9.668 de estos hombres se incluyeron en el presente análisis.
En los cuestionarios se hacían preguntas acerca de información de antecedentes, así como información sobre la dieta. Dado que relativamente pocos hombres informaron ser veganos (n = 39), los veganos y los vegetarianos se combinaron en un grupo (n combinada = 350; 3,6% de la cohorte).

Los hombres también completaron la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS) entre las semanas 18 y 20 de la gestación de su pareja. Una puntuación de > 10 indicó una alta probabilidad de depresión leve a moderada.

Los resultados demostraron que para el grupo vegetariano/vegano, la puntuación media en la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo fue de 5,26 frente a 4,18 para el grupo no vegetariano (p < 0,001).

Además, 12,3% frente a 7,4% del grupo vegetariano/vegano y el grupo no vegetariano, respectivamente, tuvieron una puntuación > 10 en la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (p = 0,001); mientras que 6,8%, frente a 3,9%, tuvieron una puntuación > 12, lo que significa probable depresión grave (p < 0,01).

El odds ratio no ajustado para una puntuación > 10 en la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo fue 1,75 para los vegetarianos/veganos (IC 95%: 1,26 – 2,43). Después del ajuste completo para diversos factores de confusión como edad, antecedente familiar de depresión y remisión, el odds ratio fue todavía de 1,67 (IC 95%: 1,14 – 2,44).

Aunque no fue estadísticamente significativa, también hubo una tendencia a una relación entre los síntomas depresivos y la duración del vegetarianismo.

Los investigadores señalan que no todos los individuos que se identifican como vegetarianos consumen los mismos alimentos, sobre todo cuando se trata de pescado, huevos y productos lácteos.

No es de sorprender que los no vegetarianos en este análisis consumieran más carne, salchichas, pollo y pescado blanco, que el grupo vegetariano. Sin embargo, 51,6% frente a 52,3% comunicaron consumir pescado graso; y 23,3% frente a 28,6% informaron comer mariscos, respectivamente.

“A nuestro entender, este es el primer estudio epidemiológico extenso en demostrar una relación entre vegetarianismo y síntomas depresivos importantes en hombres adultos”, afirman los investigadores.

“Puesto que la exclusión de carne roja caracteriza principalmente a los vegetarianos, menores ingestas de vitamina B12 justifican considerarla como un factor contribuyente” a la depresión, añaden.

 No obstante, señalan que “no se puede descartar una causalidad inversa”. El Dr. Hibbeln dijo que definitivamente se necesitan más estudios, sobre todo estudios aleatorizados controlados.

Sin embargo, se muestra optimista en torno al futuro: informó que el primer congreso de la International Society for Nutritional Psychiatry Research que tuvo lugar este verano pasado, tuvo una concurrencia de más de 500 asistentes.

“Mi opinión es que después de muchos años que he estado trabajando en esta área, realmente se está integrando y reconociendo como un campo”, dijo el Dr. Hibbeln.

Hallazgos congruentes pero con advertencias

Al comentar sobre los hallazgos a Medscape Noticias Médicas, Felice Jacka, PhD, directora, de Food and Mood Center, en la Deakin University, en Geelong, Australia, y presidenta de la International Society for Nutritional Psychiatry Research, dijo que el estudio ALSPAC “posiblemente sea el mejor estudio de cohortes en el mundo, ciertamente uno de los mejores”, y este nuevo estudio es “realmente bueno”.

Felice Jacka

“Una advertencia importante es que no sabemos si es causa o efecto del vegetarianismo, pues una dieta vegetariana puede relacionarse con factores de la personalidad u otros factores que podrían aumentar la depresión. Esta es una advertencia para cualquier estudio observacional, la correlación no necesariamente significa causalidad”, puntualizó Jacka.

“Sin embargo, los hallazgos son congruentes con la literatura previa, lo que incluye un estudio que publicamos en el 2012”.[2]

En el estudio se evaluó el consumo de carnes rojas en más de 1.000 mujeres australianas. “Encontramos una relación muy clara en forma de U entre la ingesta autonotificada de carnes rojas y los trastornos depresivos y de ansiedad clínicos, y esto fue excluyendo deliberadamente a los vegetarianos”, dijo Jacka.

“Tomando en cuenta la calidad general de la dieta de las personas, los que tenían una baja ingesta (menores que las recomendaciones nacionales) y los que tenían una alta ingesta de carnes rojas tuvieron el doble de probabilidades de tener un trastorno depresivo mayor, distimia o un trastorno de ansiedad diagnosticado”, informó.

Añadió que la forma en que se conduce la industria de la carne en Australia “y probablemente en el Reino Unido” es diferente de la forma en que se lleva a cabo en Estados Unidos. “Es una forma muy saludable, en la que el ganado se alimenta predominantemente con hierba en lugar de alimento en su corral de engorda”.

Jacka hizo notar que creció siendo vegetariana, “pero esto cambió con la investigación. Observé al crecer que probablemente tenía mucha deficiencia de hierro y constantemente me quedaba dormida en clase. La carne roja en realidad es importante por el zinc y el hierro, etcétera”.

 “Pero creo que debemos tener la advertencia de que más no necesariamente es mejor. Podría tratarse de pequeñas cantidades de carne de buena calidad. Las cantidades mayores pudieran ser perjudiciales”.

Estudio SMILES

Añadió que no se puede generalizar. “Las personas parecen metabolizar y responder a los alimentos de manera muy diferente, con base en su microbioma intestinal, y esto es algo que cada vez nos interesa más y sobre lo que estamos investigando”, agregó Jacka.

“A medida que avanzamos hacia hacer recomendaciones individuales, creo que vamos a obtener datos mucho más detallados”.

Los hallazgos del estudio SMILES de Jacka y sus colaboradores fueron publicados antes este año.[3] El estudio SMILES fue un estudio aleatorizado controlado en que se evaluó una intervención en un grupo con apoyo alimentario en 67 adultos con depresión mayor.

Después de 12 semanas, el grupo con apoyo dietético mostró mejora significativamente mayor con respecto al inicio en la Escala de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS), comparado con un grupo control con “apoyo social”.

Además, 32% frente a 8% de cada grupo logró la remisión, definida como una puntuación < 10 en la Escala de Depresión de Montgomery-Asberg.

 “Este fue el primer estudio de intervención en demostrar que si ayudas a las personas a mejorar la calidad de su dieta, hay un efecto notable en sus síntomas depresivos”, señaló Jacka.
Además, agregó que este tipo de investigación de intervención es difícil de llevar a cabo. “Así que realmente tenemos que analizar los datos observacionales”.
En el presente estudio del Dr. Hibbeln y sus colaboradores, al igual que en otros estudios, “los datos observacionales muestran que no consumir carne roja puede ser un factor de riesgo de depresión para algunas personas”.
El estudio fue respaldado por un apoyo económico del UK Medical Research Council y la Wellcome Trust, y por la University of Bristol, el Intramural Research Program of the National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, la Waterloo Foundation, y una donación personal del Dr. John M. Davis. Los autores del estudio han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El estudio SMILES fue respaldado por un apoyo económico de Meat and Livestock Australia, pero Jacka informa que el apoyo provino después de su estudio sobre el consumo de carne roja y depresión.
Fuente: Medscape (requiere inscripción).
Publicado en Artículos y Publicaciones
calcular el imc

Blog