16 octubre, 2017

El nuevo panorama de salud para la región de las Américas

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Durante la 29ª Conferencia Sanitaria Panamericana de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que se llevó a cabo del 25 al 29 de septiembre en Washington D.C., Estados Unidos, se presentó el nuevo informe de Salud en las Américas 2017.[1] La declaración, elaborada por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), se publica cada cinco años desde 1956 y muestra un panorama detallado del estado de salud en la región.

A pesar de que el informe revela mejoras en la salud, también señala las enfermedades emergentes y las no transmisibles que causan cuatro de cada cinco muertes anuales, y que son los principales desafíos a enfrentar en una de las regiones más desiguales del mundo.

La buena noticia, dijo la Mtra. Carissa F. Etienne, directora de la OPS, “es que la expectativa de vida promedio de nuestra región aumentó”, la población de las Américas ha ganado, en promedio, 16 años de vida en los últimos 45 años; es decir casi 2 años por quinquenio. Ahora una persona que nace en el continente puede aspirar a vivir hasta los 75 años, casi 5 años más que el promedio mundial.

Agregó que actualmente, 88% de las personas que nacen en la región llegan a la edad de 60 años y de estos, 42% viven más allá de los 80.

Además, la mortalidad infantil disminuyó 24% desde principios de los años 2000 hasta el 2013; la mortalidad materna también disminuyó, pero solo 15%, por lo que hizo hincapié en que “esto sigue siendo un desafío importante para todos nosotros y representa una de las agendas inconclusas”.

Por otro lado, los casos de malaria disminuyeron 62% entre el 2000 y el 2015, y las muertes por este hecho disminuyeron 79%. También el número de focos activos de oncocercosis bajó de 12% a 1%, y en el 2015, el Comité Internacional de Expertos decidió que la región había logrado interrumpir la transmisión endémica de rubeola y sarampión en 2016.

El informe presentado por la Mtra. Etienne también señala una disminución de los casos de malaria (62% menos, entre 2000 y 2015), lepra (10,1% menos, entre 2010 y 2014), y de la mortalidad por SIDA (67% menos, entre 2005 y 2015).

Principales desafíos para la región

Por supuesto que la declaración también revisa los principales desafíos de salud que enfrenta la región en los últimos años al incluir un análisis de las tendencias, los retos y las condiciones de salud.

Las enfermedades no transmisibles, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas, el cáncer y la diabetes, siguen al frente de las principales causas de mortalidad en la región. Cuatro de cada cinco muertes anuales se deben a una de ellas, y se prevé que en las próximas décadas habrá un aumento debido al crecimiento de la población, el envejecimiento, la urbanización y la exposición a distintos factores de riesgo.

“Vivimos más años y morimos menos por causas que podemos evitar, pero esa ganancia no ha sido equitativa”, afirmó la Mtra. Etienne. “Debemos tomar medidas urgentes para combatir las inequidades y que todas las personas en las Américas tengan acceso a los servicios de salud que necesitan y a las condiciones que determinen una buena salud, como el acceso al agua potable, a la educación y a una vivienda digna”, añadió.

Otro dato relevante es la tasa de obesidad, que es uno de los principales factores de riesgo para padecer una enfermedad crónica, duplica el promedio global (26,8% frente a 1,9%). Además, señala que el 15% de la población mayor de 18 años (62 millones) vive con diabetes, un porcentaje que se ha triplicado durante la última década.

Aunque la mortalidad por enfermedad cardiovascular ha disminuido casi 20% en promedio en una década, esta sigue siendo la principal causa de muerte en la región. También advierte que 1.3 millones de personas murieron de cáncer en 2012, 45% de ellos en forma prematura, es decir, antes de los 70 años.

Otros desafíos a enfrentar son las lesiones causadas por accidentes de tránsito, que representaron el 12% de las muertes en 2013, así como también las altas tasas de homicidios que colocan a 18 países de Latinoamérica y el Caribe entre los 20 países con las tasas más altas en todo el mundo. “Las enfermedades asociadas a la atención médica (violencia, accidentes viales, alcohol, drogadicción, problemas de salud mental, incluida la depresión y la demencia), siguen siendo una parte importante de la carga de mortalidad en la región”, agregó.

El informe además indica que los cambios en el ambiente, en los estilos de vida y los desplazamientos poblacionales han colaborado en parte al surgimiento de enfermedades infecciosas emergentes, como el virus de Zika y el virus chikungunya. Estas amenazas, sumadas a los desastres asociados a sismos y huracanes, entre otros fenómenos, son otros de los retos regionales. Entre 2010 y 2016, la región enfrentó 682 desastres, el 20,6% del total mundial, y esos desastres tuvieron un impacto económico estimado en más de 300.000 millones de dólares.[2] En este punto se recordó a los países que en los últimos meses han sido afectados, entre ellos México con el terremoto de magnitud 7,1 del pasado 19 de septiembre.

Continuando con este informe, la Mtra. Etienne expresó que “las enfermedades emergentes y las crónicas, que generan discapacidad y requieren cuidados durante muchos años, son un obstáculo para el desarrollo… Necesitamos sistemas de salud fuertes, flexibles e integrados para responder eficazmente a las nuevas amenazas y a las necesidades de una población envejecida”. El aumento de la esperanza de vida no ha significado más años de vida sin discapacidad: en 2015 se estimó que la esperanza de vida saludable promedio en las Américas era de 65 años.

La representante de la OPS fue clara: “Muchos de estos logros no se dan en todos los países de la misma manera, lo que refleja las desigualdades en la región”; por ello, la publicación pone el acento en la necesidad de transformar los sistemas de salud, aumentar la inversión en el sector, así como mejorar la gestión y distribución del personal sanitario para alcanzar la salud universal en 2030, y disminuir esas inequidades.

Avances en el informe

Esta publicación, realizada por más de 600 funcionarios y expertos en colaboración con los equipos de ministerios de Salud, incluye una serie de productos complementarios como una plataforma interactiva, llamada “Mi Salud en las Américas”,[3] que permite adaptar los contenidos para que cada usuario defina los datos que desea leer. Además, esta plataforma se actualizará periódicamente con nueva información y contenidos.

Para generar más evidencia en la aplicación de políticas sociales y tratamientos más eficaces, la Mtra. Etienne concluyó la presentación del informe asegurando que debemos aprovechar la era del conocimiento y los grandes datos de la geoinformación, la creciente disponibilidad y calidad de la información de salud. “Ya no es algo optativo”, dijo. De hecho, recordó que la mejor información de salud está claramente a nuestro alcance y no cumplir este desafío constituiría una violación de su deber.

Fuente: MedScape.com (requiere inscripción).

Publicado en Artículos y Publicaciones
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